Galletas

Entrada publicada en pepitamendieta.blogspot.com originalmente, sobre mi temporada sin gluten

Pensé que el régimen alimenticio sería menos estricto después de tres meses. Ahora estoy preguntándome si alguna vez volveré a comer galletas como antes. Se me vienen a la cabeza las Carnaval rellenas de crema de fresa.

“¿Puedo comer azúcar de vez en cuando?”, le pregunté en la última cita a la doctora. Ella se rió y me preguntó qué comería y cada cuánto. Yo respondí que pastel una vez al mes -¿por qué no dije una vez a la semana?-. Y aceptó. Ayer  fue el día de levantar la restricción y no pude contenerme: me comí tres pedazos del pastel de limón y uvas pasas de la mamá de C.

Y ahora sin pan. No es motivo de depresión, pero sí me entristece un poco no poder comer lo que yo quiera. Las masas en el seno siguen ahí creciendo y estoy perdiendo fe en la efectividad de estas dietas. Cheesecake, chocolates, pan crocante polaco, ¡los extraño!

C. come chocolate y torta y yo lo miro con envidia, o juego a ser un policía que controla la ingestión de dulces en esta casa. Tampoco es fácil ir a visitar los abuelos a observar cómo devoran galletas, chocolates y tortas, mientras yo me conformo con mandarinas o uvas.

Continuar con esta dieta en Bogotá será complicado. ¿Cómo rechazar el pan en la casa de los abuelos? ¿O las tostadas en la casa de mi papá? Tendré que convertirme en una experta cocinera de arepas, o en una panadera.

¿Qué viene ahora en esta dieta cruel, comer solamente vegetales crudos?

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