“¿Eso cuántas sopas cuesta?”

La temperatura sigue cayendo y hay que armarse con un termo con agua caliente o algún té, doble medias, doble saco, gorro, guantes, bufanda, para caminar en la calle todo el día. Y estar dispuesto a pasar frío.  ¿Exageraré con el equipo de invierno?

Los últimos días, hemos estado entre cinco y menos un grado -éste, con sensación térmica de menos ocho-. En la ‘bici’, insisto, no paso frío. Y ahora que subió la temperatura, los cinco grados se sienten en la cara como la caricia cálida de la primavera. Los polacos y los ingleses tienen distintas medidas para el frío, y más de cinco o diez grados clasifican como “calor”. Frío se siente con cero. Frío, frío, de cero para abajo; o esa pareciera ser la regla.

No entiendo cómo trabajan los tenderos en los mercados navideños. Están ahí, quietos, en una pequeña cabaña, con las narices rojas, envueltos en chaquetas y cubiertos con gorros y guantes. Venden relojes de bolsillo, quesos fritos, panes, piedras preciosas, muñecos de madera. ¿No se enferman sin poder moverse en esos pocos -dos o tres- metros detrás del mostrador? Habrá calefacción (digamos), pero no hay una puerta o una ventana que mantenga el aire caliente circulando solo dentro de la vitrina. En los centros comerciales, en cambio, la primera puerta automática que se abre es la de la derecha, y la siguiente es la de la izquierda para evitar que se escape el calor (supongo).

¿Y los vendedores de vegetales o de gorros en los túneles bajos? Solo unos pocos continúan ofreciendo sus productos en este clima.  ¿Valientes o ambiciosos?

*

La feria navideña de Breslavia es la más grande de Polonia y este fin de semana la visitamos con un par de amigos colombianos que vinieron de paseo. Aunque ellos no son muy friolentos -zmarzluchy-, el viernes caminamos durante un par de horas, recobramos calor en un restaurante, luego dimos una segunda vuelta, y nos calentamos en un café con una sopa picante de “vegetales blancos”.

Ayer probaron la sopa de barszcz y de tomate (pomidorowa) en uno de los bares de estilo comunista de Breslavia. No podían creer que dos sopas y un plato más, o en sus palabras, “tres sopas”, costaran solo cinco zlotis, es decir, unos 3 mil cuatro cientos pesos o un poco más de un euro. Después de esa compra tan barata, las sopas se convirtieron en su rasero. “¿Este llavero me cuesta cinco sopas?”, “Esta entrada al concierto son dieciocho sopas” “¿Y eso en sopas, cuánto es?”, bromearon durante el resto de la tarde. ¡Espero que en el resto de su viaje no los acompañe el fantasma de las sopas -o todo podría parecerles caro-!

*

Desafortunadamente, mi nivel de polaco aún es muy básico. En el bar comunista Miś quise pedir pierogi  (empanadas cocinadas rellenas) vegetarianos y sin queso, y una sopa de barszcz más, pero la presión de la fila y la cajera que nos apremiaba, me lo impidió. No sabía cuáles eran los pierogi “vegetarianos” en el menú colgado en la pared -dudo que tuvieran- y olvidé decir dwa razy barszcz (algo así como dos veces la sopa de remolacha). Si hubiera podido hacer la orden al lado de la barra, tal vez habría tenido más éxito; en ese bar, sin embargo, la cajera estaba al lado del menú, lejos de la cocina. Para la próxima visita espero que mi nivel de polaco dé para ordenar sin ansiedad los pierogi y la zupa deseada.

Queridos Carlos y Julián, ¡gracias por habernos visitado!

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s