Gdansk (II): De focas, morsas y leones marinos en la playa

En la costa Báltica, en Gdańsk, hay tantas gaviotas y cisnes en febrero como vendedores ambulantes en las playas de Santa Marta (costa Caribe) en diciembre. Pero están sobre todo en el agua, o volando en bandadas si una mujer o un joven les trae comida. Y no hace calor: las aplicaciones de clima dicen que estamos a unos 5 grados.

Aparentemente no hay bañistas, y según mi novio, es posible avistar focas muy de vez en cuando. Aunque no tuvimos la suerte de verlas en la playa del barrio Brzeźno, nos tropezamos con “morsy”, el nombre en polaco para las “morsas”, versión humana (y también para los animales).

Tomada de internet

 

Fue el domingo antepasado a las seis de la tarde. Trotaban arriba y abajo en la arena, de los árboles -que separan la playa de la acera y la ciclorruta- a sus maletas con la ropa de cambio cerca de la orilla. Calentaron unos cinco minutos siguiendo las instrucciones de su líder, se desvistieron y entraron al agua en vestido de baño con los brazos arriba, sin sumergir la cabeza, que llevaban cubierta por un gorro de lana.

“¿Están bien? ¿Están todos bien?”, preguntó el instructor y añadió “¡vamos afuera!”. El grupo corrió hasta los morrales o los árboles; con mi novio no nos ponemos de acuerdo sobre hasta dónde llegaron. Y se internaron de nuevo unos siete metros en el mar, por un minuto, con la cabeza y los brazos fuera del agua.

El entrenador Adrian Hoffman es quien normalmente dirige este grupo todos los domingos de invierno. O eso nos dijeron. En el perfil de Facebook del “core trainer” Hoffman están colgadas las fotos de los valientes leones marinos “lwy morskie”, como se hacen llamar: la mayoría de las mujeres posan en bikini, y los hombres en vestidos de baño tipo bóxer, con el pecho y las piernas rojas por efecto del agua fría.

Mi novio, fascinado por el ritual, ha hablado sobre los “morsy” con varias personas esta semana. Una mujer le comentó que desde que ella se zambulle -sola, no con los “lwy morskie”- en el mar Báltico, en Gdansk, dejó de tener resfriados y gripa con frecuencia.

Nuestra ciudad no tiene mar, tiene al río Odra. Tal vez el próximo invierno me convierta en la sirenita-morsa del río. Espero no volver a ser víctima de una gripa como la de hace quince días.

Yo, la sirena
Yo, la sirena

 

 

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