¡Ay qué dolor! Perdí mi cédula en el exterior

El afán me va a salir caro: por exactamente 28 euros (casi cien mil pesos al cambio de hoy)  y el equivalente a cuatro viajes en bus hacia y desde Varsovia (unos ciento treinta mil pesos con Polskibus).

Hace unos meses perdí una mochila con mi cédula, un teléfono viejo, un monedero, una tarjeta de banco y un cargador adentro. La pérdida fue descuido mío -hay que admitirlo-. Iba tarde para clase, amarré la bicicleta a la reja deprisa y dejé dentro del “baúl” bicicletero (la bolsa trasera de la ‘bici’ con cremalleras) el colorido bolso donde yo pensaba que solo había recibos viejos y folletos arrugados. Ese jueves llevaba una maleta con un computador a la espalda e  incluso una bolsa en la mano, y no tenía tiempo ni hombros para cargar un kilo de más.

Al salir de la clase, descubrí que se habían robado la mochila tejida y su contenido. ¡Si al menos hubieran dejado la cédula! ¿De qué podría servirle al ladrón aquí en Polonia? ¿Querrá el señor montar un negocio ilícito donde la culpable sea una colombiana? No, seguramente la tarjeta terminó entre la basura -eso espero-.

Esa noche pusimos el denuncio en la inspección de Policía del barrio. Al mes recibí una carta comunicándome de la apertura de una investigación para buscar el bolso y el documento de identidad. Sonaba formal. “No te ilusiones”, me advirtó M. sobre la notificación. Y a la semana siguiente recibí una nueva carta con las malas noticias auguradas por M.: la cédula no había aparecido y las supuestas cámaras de seguridad del edificio estaban inactivas -o nadie respondía por ellas, me contó después mi estudiante-.

Si viviera en Colombia, me habría dolido menos el robo. Aunque, claro, allí seguramente habría revisado dos veces qué dejaba dentro de la bicicleta o quizás ni me habría atrevido a dejar la bicicleta en la calle y el bolso menos, por mucho papel viejo que hubiera dentro. La mochila tenía sobre todo valor sentimental: fue el regalo de mi abuelo en la Navidad del 2014. Y la cédula, ¡ah! Ahora me siento robada dos veces: por el ladrón y por la embajada. Mientras en Colombia el duplicado cuesta 36 mil pesos, aquí cuesta casi tres veces eso (la devaluación del peso empeora el valor); y hay que sumar los viajes (ida y vuelta) para hacer el trámite y reclamar la cédula un mes después en la capital de Polonia. A ese paso dan ganas de viajar a Colombia para expedir el documento y saludar a la familia.cédulabuuu

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