La compra sin plástico en Breslavia

Si usted planea visitar Breslavia (Wrocław, pronunciado Vrosuav) o ya está en la ciudad y le gustaría limitar su consumo de plástico, aquí hay una lista con mapa, dirigida sobre todo a veganos o vegetarianos.

Esta lista incluye información de dónde conseguir, libres de empaques, cereales, harinas, nueces y todo lo necesario para la cocina, así como información relevante sobre mercados o cosméticos “desperdicio cero”. Vale la pena anotar que es muy probable que también tenga suerte si visita los warzywniak (verdulerías).

Leyendas del mapa:

  • Violeta: tiendas “desperdicio cero”
  • Verde: mercados abiertos de lunes a sábado
  • Marrón: mercados abiertos únicamente los domingos
  • Amarillo: tiendas amigables de la filosofía “desperdicio cero”
  • Gris: supermercados son opción de compra al granel
  • Negro: concentrado para perros y gatos al granel.

Tiendas con filosofía desperdicio cero

Bez Pudla. Traduce sin caja, o sin falla. Existe desde junio de 2017 y es la primera tienda con filosofía “zero waste”, “cero residuos” de Wroclaw. Está ubicada en el centro de la ciudad, no propiamente en la plaza, sino a casi dos kilómetros de allí.

Es un pequeño local con un espacio muy bien aprovechado y con cada vez más surtido. Ofrece arroz, quinoa, trigo sarraceno, avena, hojuelas de maíz, granola, azúcar de vainilla y de otros tipos, sales, canela de ceilán, condimentos y tés; semillas de lino, de girasol y de chía; uvas pasas, dátiles, tomates secos, nueces, legumbres, harinas, pastas sin gluten (o con él), bicarbonato de sodio, mantequillas de maní y prácticamente todo lo necesario en una cocina (vegana); además se pueden hacer pedidos de pan por adelantado.

Hace un año, la propietaria, Kamila, no vendía detergentes ni limpiadores para el hogar, ni aceite de oliva, ni vinagre de manzana, ni chocolate al granel. La buena noticia es que ahora sí.

También se consiguen cepillos de dientes, jabones, champú en barra, cepillos para la limpieza, empaques de vidrio, pitillos de metal, libros. En fin. Para convertirse en la tienda vegana ideal faltaría tofu, salsa de soya y yogur vegetal al granel. De todos modos, ya es un local soñado.

¿Cómo funciona? Usted lleva sus propios empaques (sean bolsas o recipientes de plástico o de vidrio), los pesa a la entrada del local, anota el valor de los envases con la tapa y luego puede empezar a rellenarlos en las diferentes estaciones. Con los condimentos, chocolate y detergente hay una excepción; la dueña de Bez Pudła es quien los pone en los envases. Si se le quedaron los empaques o recipientesen casa puede usar las bolsitas de papel (pagas). Y si el olvido fue mayor y no tiene una bolsa para transportar las compras, Kamila puede prestarle una.

Existe un descuento por llevar los propios recipientes. Aquí está la lista de productos disponibles.

Dirección: Grabiszyńska 55/2

Abre lunes, martes, jueves y viernes de 11 a.m. a 7 p.m. Los sábados tiene nuevo horario, de 10 a.m. a 4 p.m. Por lo general los sábados va mucha gente, así que es mejor pasar por allí entre semana.

Kolor Zielony:

Ofrecía crema de dientes en aluminio, seda dental (no vegana), esponjas, toallas higiénicas reutilizables, copas menstruales, y más. Actualización en abril de 2022: La tienda cerró, al parecer, de manera permanente. 

Mercados

Existen muchos mercados en la ciudad. Anoto solo tres aquí, pero en el mapa puede encontrar más (aunque algunos solo abren los domingos).

Por el centro:

  • Hala Targowa, en el centro de la ciudad. Dirección: Piaskowa 17. Abierto de lunes a sábado de 8.00 a 18.30.

Es la plaza de mercado más importante de Breslavia. La página Visit Wroclaw reporta que unos 30 a 35 grupos de turistas la visitan a diario. Hay puestos de frutas y verduras, de dulces, de comida para pájaros, una tienda naturista con productos vegetarianos, otra que vende especias, fruta seca y dulces al granel, otra más con yerba mate, así como cafeterías y locales con comida de Grecia, Turquía y España: sobre todo jamones ibéricos, dulces y aceitunas.

En varios locales se pueden comprar legumbres, nueces y lentejas. Si usted carga con sus propias bolsas, es importante hacerle la aclaración al dependiente de que le ponga las nueces o lentejas “aquí” (“do tego”). De lo contrario, los tenderos pueden empacar su compra en una bolsa que usted no pidió ni quería.

Tomada de Wikipedia

En el segundo piso reparan zapatos, y hay locales de productos para la casa, al igual que tiendas de ropa de segunda mano, una o dos sastrerías, una tienda para mascotas y un negocio con hilazas sintéticas.

Por el oriente:

  • Targowisko Osiedlowe en la calle Marcello Bacciarelli. Dirección: Bartoszowice. ul. M. Bacciarellego 54.

Mercado con cinco puestos de verduras y frutas. Se consigue lechuga, coles de bruselas, tomates, coliflor, col rizada, aguacate, pera, pimentones, pepino, ají, manzana, papas, batatas, champiñones, repollo, limones, mandarinas, bananos, manzanas y etcétera; la espinaca, desafortunadamente, viene en bolsa de plástico.

El dueño del segundo local también cultiva vegetales poco corrientes: a veces ofrece diferentes tipos de acelga, nabos negros, hojas de remolacha, rábanos japoneses o blancos (conocidos como Daikon en inglés). Vende además lentejas, diferentes tipos de nueces, setas deshidratadas, semillas de girasol, entre otros productos al granel. Durante una temporada estuvo vendiendo brócoli sin plástico; ahora no porque lo importa de España. Tiene a disposición, sobre todo los jueves, huevos producidos por sus propias gallinas.

En uno de los penúltimos locales, al final del mercado, además de frutas y verduras, hay trigo sarraceno, mijo, semillas de lino, lentejas, garbanzos y nueces. No he visto arroz.

El mercado está abierto de 8 a.m. a 5 p.m. de lunes a viernes. Y los sábados de 8 a.m. a 2:30 p.m. No obstante, a veces es posible hacer la compra de frutas y verduras a última hora.

Como en cualquier mercado, hay puestos de carne y pescado. Y un local más al parecer vende cigarrillos y dulces al granel.

  • Hala Tęcza por el suroccidente. Dirección: Bajana 1. Abierto de 9 a 20.00 de lunes a viernes. Los sábados abre de 8 a 20.00.

Es un mercado cubierto con supermercado incluido. Un miembro de uno de los grupos de Zero Waste en Facebook dice que aquí se puede comprar tofu empacado en vidrio.

Al igual que Halga Targowa o el Targowisko Osiedlowe de la calle Baciarelli, tiene puestos donde se pueden comprar verduras sin plástico y nueces al granel.

Algunos supermercados

En la sección de frutas y verduras, las tiendas y supermercados por lo general ponen a disposición bolsas de plástico gratuitas. Nosotros éramos adictos a ellas en las grandes superficies. Necesitábamos una por cada grupo de verduras o frutas -una para cinco tomates, por ejemplo- porque debíamos imprimir la etiqueta del valor total por peso. Ya no las usamos. Nadie nos ha puesto problema, hasta ahora, por llevar frutas y verduras a la caja sin bolsa. (En otros países, como Italia, es obligatorio usar las bolsas biodegradables del supermercado; cuestan 1 centavo de euro). A continuación, algunos supermercados recomendados en Breslavia:

– Lidl -al menos en Nowy Dwór, al suroccidente, y en el centro-occidente, en Braniborska-: se consigue calabacín sin plástico y algunas frutas vienen sin etiqueta, pero no son de gran tamaño. También hay nueces.

Feniks, en Rynek: tiene descuentos para surtido que se debe consumir rápidamente. Hasta hoy no me han mirado mal ni me han hecho comentarios por comprar brócoli, aguacate, frutas o banano sin la bolsa transparente. No es necesario pesar las frutas y verduras antes de pasar por la caja.

– En el Auchan del centro comercial Corona, al nororiente de Breslavia, las frutas y verduras deben ser pesadas y etiquetadas antes de hacer fila para pagar. Las cajeras no se han extrañado si ponemos la etiqueta en un tomate o una ciruela aunque llevemos de a dos o tres. Tampoco las ha sorprendido ver nuestros propios recipientes llenos de espinacas, fresas o frambuesas congeladas; es más barato que comprarlos en bolsa. Por otro lado, es posible comprar cereales, nueces, café, dulces, especias y legumbres al granel. También existe la opción de envasar miel en una botella propia. Y por último, venden rollos de papel higiénico 100% reciclado que duran mucho más que los de los paquetes de plástico con ocho rollos.

– Carrefour. En el de Galeria Dominikanska ofrecen cereales, nueces y dulces al granel. Se consigue quinoa, semillas de lino, semillas de girasol, ajonjolí negro, arroz, pastas de diversos colores, fríjoles blancos, garbanzos, lentejas y guisantes amarillos, así como como uvas pasas y arándano agrio; allí he comprado con mis propias bolsas de papel sin inconvenientes.

Tiendas con bolsa “búmeran”

Los dos siguientes locales merecen una mención especial, pues cuentan con bolsas que se pueden tomar en préstamo. Actualización abril de 2022: No estoy segura si este “servicio” sigue funcionando. 

Ekotytka: Hace poco empezó a ofrecer leche de vaca al granel. Dispone de verduras ecológicas, aceitunas al granel, y pan de dos productores locales. Además instaló afuera una nevera compartida con la ayuda de Food Sharing Wroclaw, para evitar el desperdicio de comida.

Dirección: Swojczycka 82. Abierto de lunes a viernes de 9.00 a 20.00. Los sábados abre de 10 a 14.

Urban Vegan: No tiene, hasta el momento, productos al granel, pero sí tofu en grandes cantidades: de 2 kg, o 1 kg por ejemplo -usted puede cortarlo en casa, congelar las porciones y ahorrarse el plástico de unos cinco o seis paquetes-.

Durante un tiempo vendía, o sigue vendiendo (pero no es visible en su página web), yogur o leche vegetal en vidrio de la marca local Mleczni Bracia. En cuanto a cosméticos, se consiguen cepillos de bambú, jabones en barra y un champú en empaque de vidrio (cuyo envase es retornable).

Dirección: Świętego Antoniego 3. Abierto de 9 a 20 de lunes a viernes. Sábados abre de 12 a 18.

Droguerías:Su droguería más cercana. La crema dental Ajona (pronunicada aquí Aiona) viene empacada en aluminio y es una alternativa a las pastas tradicionales que vienen en plástico. En dos lugares en donde he preguntado (ver mapa) la he conseguido sin problema.

Actualización en abril de 2022: Un banco y la Asociación Polaca de Zero Waste (Polskie Stowarzyszenie Zero Waste) crearon un mapa de Zero Waste para toda Polonia. En Breslavia se incluyen negocios donde se repara calzado, una quesería, así como almacenes al granel, restaurantes y una tienda con cosméticos y velas.

El tronco del árbol is the new trash can

Hoy fue el World Cleanup Day. El día del año en el que tenemos una excusa para limpiar porque otros países también lo hacen al mismo tiempo. Pero cualquier ocasión es buena para ponernos unos guantes, coger una bolsa de basura y salir a recoger las botellas de vidrio o pedazos de plástico del camino.

Siete personas limpiamos a lo largo de la orilla del río Odra, en el barrio, durante unas tres horas. Entre ellas nuestros vecinos Beata, Teresa, Wiesław y Grażyna, a quienes conocimos hoy, así como Piotrek -compañero de trabajo de Marcin-.

Limpiar es mejor que un día de gimnasio. Hicimos sentadillas. Escalada desde la orilla del río hacia la calle. Carrera de obstáculos entre rosales y otros arbustos malolientes. Y levantamiento de pesas: bolsas que llenamos con botellas de vidrio, plástico, latas, ropa, en fin; también sacos de basura enteros que habían sido arrojados a la orilla del río.

El futuro ya llegó. Desde ya estamos viviendo en ese paisaje árido de basura enterrada que se ve en las películas de ciencia ficción. En el parque de bicicross del barrio, los arbustos, la ortiga y la tierra han devorado bolsas de plástico y latas de comida oxidadas. El plástico es una capa más, junto a las piedras, los insectos y el verde.

Lo peor fue hacer el hallazgo de “islas de basura” en la tierra, pequeños rellenos sanitarios entre los arbustos, dice mi novio.

Nos hubiera gustado limpiar más. Fue una lástima que hubiéramos sido tan pocos los involucrados en el aseo de nuestro río. Quizá falto ser menos tímidos e invitar a la gente en la calle, cara a cara. Esperamos repetir el evento en unos meses y continuar con el fragmento que aún nos hace falta; de allí hoy solo retiramos un coche de bebé sin dos ruedas que yacía en ese lugar hace tiempo.

Quedamos exhaustos. Como si hubiéramos jugado un partido de fútbol, o corrido. Me duele levantarme del sofá. O doblar los brazos.

P.S.: Me picó una garrapata. Este es un bautizo polaco más.

Otras voces:

Sí. Le hablo a usted. Lo vi tomándose su cerveza y hablando por teléfono. Se le olvidó su paquete y su botella, ahí, junto al pedazo cortado de tronco. Orange is the new black, and El tronco is the new trash can.

Tan cool, tú. Tan apresurada. Estás in: llegas a la oficina con tu bolso en una mano, y un café en vaso desechable -dificilísimo de reciclar- en la otra. Y pa’l Instagram. De almuerzo, un granizado con crema en un vaso transparente de plástico con pitillo. Pa’l Face. ¿Y para la cena? ¿Qué plástico a las finas hierbas? Tan cool que se ven el café y el granizado antes de terminar en la caneca.

Misión (casi imposible): plástico cero

Desde hace casi dos meses estamos dejando el plástico. En otras palabras: ya no compramos frutas ni vegetales congelados, ni botellas de agua, ni granos que vengan en bolsas plásticas o en materiales no biodegradables.

El cambio empezó con la intención de ahorrar en la compra compulsiva de congelados, que era la mayor carga en nuestro presupuesto semanal: estábamos consumiendo por semana unos diez paquetes. Pero nos pusimos a leer sobre el tipo de plástico en el que conseguíamos nuestras bayas para el desayuno y vegetales para comidas rápidas, y descubrimos que venían empacadas en el número 7, uno de los menos recomendables, sino uno de los más tóxicos y que menos se reciclan.

Podríamos haber seguido cada semana con ese ritmo o haber decidido comprar menos. ¿Por qué ser tan radicales? El plástico después de todo se recicla, ¿no? Tristemente, solo un porcentaje menor llega a tener una segunda vida. La National Geographic hace referencia a un estudio según el cual solo se ha reciclado un 9 por ciento del plástico producido desde hace décadas, mientras otra investigación dice que actualmente solo se recicla un 5 por ciento de este material.

Basta con echar un vistazo a los contenedores de basura destinados a plásticos: a veces están casi vacíos, mientras los contenedores de basura general están a rebasar con botellas de agua y bolsas de chucherías. Según la National Geographic, para 2050, “los océanos contendrán más desperdicios plásticos que peces”. Pero no es una afirmación exclusiva de esa revista. Ya casi es un lugar común en películas y redes sociales para llamar la atención sobre la magnitud del problema.

Querer llevar una vida sin plástico parece imposible. Está omnipresente en cosméticos, aparatos electrónicos, condimentos, cinta pegante, ropa, zapatos, bolsitas de té, comida para llevar. Donde usted menos se lo imagina, ahí está, latente, así sea como un cinco por ciento de nylon, un 8 por ciento de viscosa, un sticker con un código de barras o papel laminado en el café para llevar.

Por eso el cambio solo puede ser gradual. Nosotros empezamos por la compra semanal de comida. Ahora conseguimos granos y harinas al granel en Bez Pudła, la primera tienda de cero residuos de Wrocław. No queda cerca de nuestro barrio, pero está en el centro, tiene productos para veganos y por eso nos las arreglamos para ir unas dos veces al mes, con bolsas de papel y de tela, y frascos de vidrio.

Tomado de http://www.cuerpomente.com/ecologia/medio-ambiente/cuanto-tarda-desaparecer-tu-basura_970

También probé a producir mi propio desodorante con una receta de la página Mama Wellness y la fórmula resultó mejor que cualquiera en el mercado. Estuve buscando este tipo de desodorante toda la vida.

Hace poco además se nos acabó la crema de dientes. Conseguimos un pequeño frasco con tapa plástica qué le vamos a hacer- con un polvo que huele a salvia y es tan dulce y sabroso como cualquier otro dentífrico. En la lista de cosméticos por reemplazar siguen jabones y champús.

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Ahora cargo una botella de acero inoxidable, que lleno con agua de la llave en el apartamento y en la oficina. Y las últimas botellas de plástico que usamos en febrero están en un rincón de la cocina esperando a convertirse en contenedores para plantas o quién sabe qué otra cosa.

Confieso que a veces me siento ridícula con estos cambio. Me he preguntado si simplemente estamos siguiendo una moda. Tal vez soy un estereotipo con la bicicleta, el veganismo y la reducción de residuos. Pero estoy convencida de que decidir no participar de la compra de plástico tiene un impacto real en el medio ambiente. No necesito ver películas sobre las islas de plástico (o de microplástico, más bien) en altamar para convencerme del problema. Veo basura a diario, casi al pie de donde vivo, a la orilla de un río.

El viento fácilmente puede juguetear con botellas que luego terminarán en el río, y de ahí llegarán al mar. O en el mejor de los casos, la brisa puede acomodar las bolsas en las ramas de los árboles como un desgastado y sucio adorno de Navidad. No quiero ser parte de eso aunque me sienta un poco loca.

¿Cómo sobrevivíamos antes? ¿Era la vida más engorrosa sin plástico? ¿O éramos más felices, llevábamos una vida más pausada? No lo sé. En todo caso, y por superficial que suene, ¿no es el plástico más bien feo?

A veces imagino que los humanos del futuro, en unos 400 años, se toparán con nuestra basura plástica en sus excavaciones arqueológicas. Quizá los museos del siglo XXV exhiban nuestras botellas y envases como muestra del avance (o retroceso) de la civilización.